Los gobiernos se dedican a proveer de bienes y servicios públicos; pero no lo hacen con un objetivo de lucro, como sucede en el sector privado; pero tampoco lo hacen simplemente porque sí.

Los gobiernos proveen bienes y servicios públicos con el objetivo de generar «resultados». Para aclarar esta cuestión, cabe reflexionar previamente sobre lo que significa un «resultado» en el ámbito de la administración pública.

Desde un punto de vista semántico, el resultado es el efecto y consecuencia de cualquier acción.

Desde el punto de vista de la administración de empresas «resultado» es la creación de mayor valor para el accionista, pero esto solo se logra si el producto (ya sea un bien o un servicio) elaborado, vendido y distribuido por la empresa tiene valor para el cliente o consumidor; así, finalmente, sólo se puede crear valor para el accionista si se crea valor para el cliente-consumidor.

Esta acepción puede trasladarse a la administración pública, señalando que un buen gobierno busca maximizar la creación de «valor público». Para que esta afirmación adquiera sentido, es fundamental aclarar qué se entiende por «valor público».

El valor público se crea cuando se realizan actividades que aporten respuestas efectivas y útiles a aquellas necesidades o demandas políticamente deseables; es decir, que:

  • hayan sido legitimadas en un proceso democrático;
  • tienen una evidente naturaleza pública, o sea, que su usufructo es colectivo, y
  • generan cambios sociales, en otros términos, que modifican ciertos aspectos del conjunto de la sociedad o de algunos grupos particulares que sean generalmente reconocidos como destinatarios legítimos de los bienes o servicios públicos generados por las acciones del gobierno.


La aplicación de la Gestión para Resultados del Desarrollo (GpRD) tiene como fin último fortalecer la capacidad de las instituciones públicas (Poderes, Organismos Constitucionalmente Autónomos, dependencias o entidades) para crear valor público. Para ello, es necesario cumplir con los objetivos establecidos en los programas de gobierno.

La implementación del GpRD implica crear una forma disciplinada y metodológicamente aceptable para que las instituciones públicas transformen recursos, a través de diversos procesos, en productos que son transferidos a la sociedad y que deberían culminar en la creación de mayor valor público y, como consecuencia, alcanzar mayor bienestar para la población.

Sin embargo, uno de los principales problemas en las administraciones públicas de cualquier nivel (federal, estatal o municipal) es que los funcionarios no cuentan con la formación suficiente para definir cuáles son los bienes o servicios que procesan y entregan a los ciudadanos.

Por esta razón, considero importante comenzar este curso definiendo que son los bienes y servicios públicos. En primer lugar, explicaremos qué es un bien y qué es un servicio en términos generales; en una segunda entrega revisaremos cuáles son los tipos de bienes o servicios que existen desde el punto de vista económico; finalizaremos revisando qué son los bienes y servicios públicos y cuáles son las consecuencias para la administración pública.

I. Qué son los bienes y servicios

Los bienes y servicios son todos los satisfactores que se elaboran en el proceso de producción para cubrir necesidades humanas.

En economía, los bienes y servicios son el resultado de los esfuerzos humanos para satisfacer las necesidades y deseos de las personas.

La producción económica se divide en bienes físicos y servicios intangibles.

  • Los bienes son objetos que pueden ser vistos y tocados, tales como libros, plumas, sal, zapatos, sombreros, carpetas…
  • Los servicios son realizados por otras personas, tales como doctores, jardineros, dentistas, peluqueros o camareros…

Todo proceso productivo tiene como finalidad transformar insumos y materias primas para convertirlos en productos que pueden clasificarse como bienes o servicios que son utilizados para cubrir una necesidad. Por lo tanto, se asume que el consumo de bienes y servicios provee de utilidad (satisfacción) al consumidor.

La división de los consumibles en bienes físicos y servicios intangibles es una simplificación: no son categorías discretas.


Existe un continuo entre servicios puros y bienes mercancía en ambos extremos. La mayoría de productos caen entre estos dos extremos.

Por ejemplo, un restaurante provee un bien físico (comida preparada), pero también ofrece el servicio en forma de ambiente, preparación y limpieza de mesas, etcétera; y aunque algunas utilidades, tales como los proveedores de electricidad, proporcionan exclusivamente servicios, otras ofrecen bienes físicos, tales como el agua. Sin embargo, la distinción no siempre es clara, por ejemplo, para la contratación del sector público en la Unión Europea, el suministro de electricidad se define como bien, más que servicio. ¿Cómo distinguimos unos de otros?

  • Los bienes normalmente son estructurales y pueden ser transferidos en un instante mientras que los servicios se entregan en un periodo de tiempo.
  • Los bienes pueden ser devueltos mientras que un servicio no.
  • Los bienes no son siempre tangibles y podrían ser virtuales como por ejemplo un libro digital en vez de un libro de papel.

La teoría de marketing hace uso del continuo de bienes y servicios como un concepto importante que «permite a los mercadólogos ver la proporción relativa de bienes y servicios en un producto total».

¿Cómo sabemos si un producto es un bien o servicio?

Para poder determinar si un producto es un bien o servicio debemos considerar lo siguiente:

Un bien

  • Sobre todo, tiene consistencia material, es decir, es tangible por lo que lo podemos ver y tocar, podemos apreciar todas sus características y atributos materiales.
  • Pueden ser utilizados o consumidos para cubrir una necesidad. Un lapicero es un bien que utilizas para escribir, mientras que una pizza la consumes para satisfacer el hambre.
  • Se pueden transferir de una persona a otra por medio de los procesos de compra y venta. Una empresa que produce llantas se las vende a los usuarios de vehículos, es decir los bienes cambian su derecho de propiedad de una persona a otra.
  • Por último, tienen valor en el mercado porque son escasos, la cantidad de bienes producidos son limitados o insuficientes para cubrir las necesidades o los deseos de todas las personas en el mercado.
Un servicio
  • Es intangible, porque no se transfiere nada tangible, sólo se reciben los beneficios o resultados del servicio. Si colocamos nuestro vehículo en un servicio de estacionamiento, lo que finalmente podemos obtener es quedar satisfecho porque nuestro vehículo permanece en buenas condiciones o insatisfechos porque no era lo que esperábamos.
  • Son inseparables de las personas que lo proporcionan, en el caso de una persona que se haga una cirugía plástica, el resultado obtenido dependerá mucho del médico que la practique.
  • La calidad del servicio depende también del cliente que recibe el servicio, porque cada cliente valora en forma subjetiva el beneficio recibido. Por lo tanto, un servicio que para alguien puede resultar deficiente para otra persona pudo ser totalmente satisfactorio.
  • Los servicios son muy diversos, significa que si dependen de la persona que los ofrece y de la persona que los recibe, uno de sus principales rasgos distintivos será la diversidad, debido a que no es posible homogeneizarlos.
  • Un servicio no se puede almacenar o guardar, esto implica que un servicio solo se puede ofrecer en el momento mismo que se produce. Un servicio de masaje, solo se puede ofrecer en el momento que el masajista le esté dando el servicio al cliente.
Para concluir, podemos decir que tanto los bienes como los servicios son productos que se han generado con el objetivo de satisfacer una necesidad. Sin embargo, son diferentes en tanto a que los bienes son tangibles, homogéneos, transferibles y se pueden almacenar. Por su parte los servicios son intangibles, heterogéneos, intransferibles y no se pueden guardar, porque sólo son acciones o procesos que se le brindan a los clientes.