Introducción

La Estructura Programática constituye la columna vertebral técnica del Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación (PPEF). Su configuración define cómo se organizan, asignan y justifican los recursos públicos. En este contexto, el PPEF 2026 representa un punto de inflexión al mostrar una drástica reducción de programas presupuestarios (Pp), pasando de 893 a solo 661 —una disminución neta de 232 programas, equivalente al 26%. Esta depuración exige un análisis minucioso, tanto por sus implicaciones en la política pública como por las señales que emite en términos de prioridades gubernamentales, eficiencia del gasto y diseño institucional.


I. Disminución global de programas: ¿Racionalización o recentralización?

El dato más sobresaliente es la reducción del 26% en el número total de programas. Esta contracción no es homogénea, ya que afecta más intensamente a ciertos tipos de entes y modalidades presupuestarias:

·  Ramos Administrativos: Disminuyen en 176 programas, una caída del 29.4%.

·  Empresas Productivas del Estado: Recortan 21 programas (48% en PEMEX y 52% en CFE).

·    Entidades de Control Directo: Se eliminan 16 programas.

·    Ramos Autónomos: Reducción de 19 programas.

El hecho de que la mayor parte de los recortes se concentren en los Ramos Administrativos —como Hacienda, Salud, Medio Ambiente, Turismo o Infraestructura— sugiere una intención de racionalizar funciones dispersas, pero también podría representar una forma de recentralizar decisiones presupuestarias, concentrando la ejecución en menos instrumentos programáticos y, posiblemente, en instancias con mayor cercanía al Ejecutivo Federal.


II. Transformaciones por modalidad presupuestaria

El análisis por modalidad funcional revela que la contracción programática no es solo numérica, sino también estratégica. Algunas modalidades prácticamente desaparecen o se reducen drásticamente:

  • Bienes, Servicios e Infraestructura Pública: Disminuye en 203 programas (-56.1%).
  • Proyectos de Inversión en Infraestructura: Pasa de 132 a solo 33 programas (-75%).
  • Administrativos y de Apoyo a la Gestión Presupuestaria: Baja en 125 programas (-69.8%).
  • Operaciones Ajenas (W001): Se elimina prácticamente por completo (-95.7%).

En contraste, solo tres modalidades muestran aumentos:

  • Fomento, Promoción y Servicios para el Desarrollo Económico y Social (F): Aumenta 57.1%.
  • Investigación y Desarrollo (Q): Se incorporan por primera vez (13 programas).
  • Servicios de Protección y Conservación Ambiental (V): También debutan con 5 programas.

Esto sugiere un cambio deliberado hacia programas de mayor valor agregado científico, ambiental o económico, en línea con discursos recientes que abogan por un gasto público más sustentable, orientado al conocimiento y menos disperso.

III. Implicaciones técnicas e institucionales

La desincorporación masiva de programas puede tener efectos ambivalentes:

Positivos: Posible mejora en eficiencia administrativa, mayor control sobre el gasto, reducción de duplicidades.

Negativos: Riesgo de descontinuidad en servicios públicos, afectación a poblaciones beneficiarias de programas desaparecidos, pérdida de capacidades técnicas en ciertas dependencias.

Además, la eliminación de programas en sectores clave como salud, medio ambiente e infraestructura podría tener efectos regresivos si no se acompañan de estrategias claras de consolidación, fusión o rediseño programático.

IV. Reconfiguración política del presupuesto

El PPEF 2026 puede leerse también como una reafirmación del poder presupuestario del Ejecutivo. Al reducir el número de programas —muchos de los cuales implicaban reglas de operación, padrones o mecanismos de control horizontal—, se favorece un esquema más vertical y centralizado de gestión del gasto.

En particular, la virtual desaparición de programas con reglas de operación y de operación administrativa podría reducir los espacios de interlocución institucional con actores subnacionales y organizaciones civiles.

Por otro lado, la incorporación de programas en investigación y desarrollo o medio ambiente parece responder más a una narrativa internacional de sostenibilidad y ciencia, que a una presión interna por fortalecer estos rubros.


Conclusión

La Estructura Programática del PPEF 2026 representa una reconfiguración profunda del aparato presupuestario federal. El Estado mexicano parece orientarse hacia un modelo más concentrado, funcional y selectivo, donde se privilegia la reducción del aparato programático en favor de acciones más acotadas, aunque potencialmente más estratégicas.

Sin embargo, esta transformación debe ser observada con cautela: la racionalización del gasto no garantiza por sí sola mejores resultados si no se acompaña de evaluaciones ex ante de impacto, mecanismos de seguimiento y transparencia, y una participación efectiva de los actores sociales y subnacionales.

El verdadero desafío será evitar que la depuración programática se traduzca en opacidad operativa o debilidad institucional, y asegurar que los nuevos programas incorporados realmente respondan a las prioridades del desarrollo nacional.